24 febrero
Formació Professional

Netflix, la IA y el Big Data: Como funciona el algoritmo de Netflix.

Hay una pregunta que mucha gente se hace sin formulársela del todo: ¿por qué Netflix siempre parece saber exactamente qué quieres ver? La respuesta corta es que no lo sabe: lo predice. Y esa distinción, que puede parecer sutil, lo cambia todo.

Predecir el comportamiento de 301 millones de personas no es magia. Es el resultado de combinar grandes volúmenes de datos con algoritmos de inteligencia artificial que aprenden sin parar. Netflix no es, en el fondo, una empresa de entretenimiento que usa tecnología. Es una empresa tecnológica que produce entretenimiento. Entender esa diferencia es la clave para comprender el mundo profesional que viene.

¿Qué es exactamente el Big Data de Netflix?

Cuando hablamos del Big Data de Netflix no hablamos de una base de datos grande. Hablamos de un ecosistema de captura, procesamiento y análisis de datos que opera en tiempo real sobre el comportamiento de cientos de millones de personas a la vez.

Cada vez que abres la app, Netflix lo registra todo: qué día es, a qué hora te conectas, desde qué dispositivo, qué buscas aunque no llegues a ver nada, cuánto tardas en elegir, dónde pausas, en qué momento exacto abandonas una serie y en qué punto decides retroceder. Multiplica eso por 301 millones de usuarios activos, y obtienes una cantidad de información que ningún ser humano podría analizar por sí solo. Por eso entra en escena la inteligencia artificial.

Aquí conviene aclarar una confusión muy habitual: Big Data e Inteligencia Artificial no son lo mismo. El Big Data es el conjunto masivo de datos. La IA es el conjunto de técnicas y algoritmos que permiten extraer patrones útiles de esos datos y convertirlos en decisiones automatizadas. En Netflix, el Big Data alimenta a la IA, y la IA convierte ese torrente de información en predicciones: qué te recomienda la plataforma, qué carátula te muestra, qué tráiler reproduce y, en última instancia, qué decide producir.

El dato más revelador de todo esto: el 80% de los contenidos que consumes en Netflix llegaron a tu pantalla elegidos por el algoritmo, no por ti. Cuando eso se interioriza de verdad, obliga a repensar quién toma realmente las decisiones en la economía digital.

¿Qué tipo de IA utiliza Netflix?

Netflix no usa un único tipo de IA. Usa una combinación de técnicas que trabajan en paralelo y que, en conjunto, forman uno de los sistemas de recomendación más sofisticados que existen hoy en el mundo.

La base del sistema es el filtrado colaborativo: un algoritmo que busca similitudes entre patrones de comportamiento de distintos usuarios. Si un millón de personas con gustos parecidos a los tuyos han disfrutado de una serie, el sistema te la recomendará, aunque nunca hayas buscado ese tipo de contenido. Sobre esa base trabaja el filtrado basado en contenido, que analiza las características de cada título —género, ritmo, tono emocional, estructura dramática— y las cruza con tu historial. Y por encima de ambos, Netflix aplica Deep Learning para tareas más complejas: analizar imágenes para generar miniaturas personalizadas, procesar búsquedas en lenguaje natural, o identificar elementos visuales dentro de cada fotograma.

Además del algoritmo de recomendaciones, Netflix usa Machine Learning para predecir cancelaciones de suscripción, optimizar la calidad de streaming según el ancho de banda disponible en tiempo real, y tomar decisiones de producción. La compañía estima que su sistema de IA evita pérdidas de hasta 1.000 millones de dólares anuales solo en cancelaciones. Retener la atención es, en el negocio del streaming, literalmente una cuestión de supervivencia.

¿El algoritmo de Netflix utiliza IA? La verdad sobre cómo funciona por dentro

Sí, y de varias formas. Pero hay un concepto técnico que merece explicación propia porque está en el corazón de la recomendación moderna y probablemente sea la innovación más subestimada de todo el sistema: las bases de datos vectoriales y los embeddings.

En lugar de buscar coincidencias entre palabras clave —»ciencia ficción», «drama político»—, la IA de Netflix convierte cada elemento del catálogo, y cada perfil de usuario, en representaciones numéricas llamadas vectores o embeddings. Esto le permite buscar por significado en lugar de por etiquetas literales. Si consumes habitualmente thrillers psicológicos, el algoritmo puede recomendarte un documental de true crime o una serie de drama judicial que, aunque no se clasifica como thriller, comparte la misma carga emocional y el mismo ritmo que activa tu atención.

Dicho de otra forma: la IA no ve géneros. Ve geometría matemática. Y en ese espacio numérico, la distancia entre dos títulos dice más que cualquier etiqueta.

El sistema tampoco se queda estático. Netflix aplica online machine learning: los modelos se actualizan en tiempo real conforme interactúas con la plataforma. El algoritmo de esta tarde no es exactamente el mismo que el de esta mañana. Y la compañía realiza miles de pruebas A/B simultáneas para detectar qué cambios mejoran el tiempo de visualización, la satisfacción del usuario o la tasa de retención. Han convertido la experimentación continua en un proceso industrial.

¿Netflix te rastrea? Cómo recopila y maneja los datos

Esta es quizás la pregunta más incómoda, y también la más honesta. La respuesta es sí, aunque con matices importantes.

Netflix recopila datos de forma continua y masiva: historial completo de visualización, tiempos exactos de pausa y abandono, dispositivos utilizados, búsquedas, valoraciones, interacciones con la interfaz e incluso localización geográfica aproximada. Lo que no utiliza, según la compañía, son variables demográficas clásicas como la edad o el género. Ha comprobado que el comportamiento real predice las preferencias mejor que la identidad declarada.

Todo ese flujo de datos es enorme: Netflix procesa internamente alrededor de 500.000 millones de eventos al día, lo que supone más de 1,3 petabytes de información diaria. Para gestionar eso, la infraestructura tecnológica tiene que estar a la altura. Y aquí entra en escena una herramienta que genera bastante curiosidad.

¿Qué es Cassandra? La base de datos detrás del streaming de Netflix

Apache Cassandra es una base de datos NoSQL distribuida de código abierto, creada originalmente por Facebook en 2007. Netflix es uno de sus usuarios más emblemáticos, y su uso ilustra perfectamente por qué las bases de datos tradicionales no escalan cuando se trabaja con Big Data real.

Una base de datos convencional almacena los datos en tablas fijas con un servidor central que gestiona las consultas. Cassandra funciona de forma radicalmente distinta: distribuye la información entre múltiples nodos en una arquitectura de anillo donde ninguno es el «jefe». Todos tienen la misma funcionalidad, todos se comunican entre sí, y si uno falla, el sistema sigue funcionando sin interrupción. Esa tolerancia al fallo y esa escalabilidad lineal —duplicar nodos duplica el rendimiento— es exactamente lo que necesita una plataforma que no puede permitirse ni un segundo caído.

Netflix usa Cassandra para gestionar en tiempo real el historial de visualización, las recomendaciones personalizadas y los registros de actividad. Su equipo de gestión de activos, por ejemplo, maneja aproximadamente 1.900 millones de anotaciones —unos 2,6 TB de datos— sobre un clúster que ha crecido de 12 a 24 nodos. Y para el flujo de todos esos eventos, Netflix combina Cassandra con Apache Kafka y Apache Chukwa, que conectan los distintos microservicios de la plataforma entre sí.

El caso House of Cards: cuando los datos predicen el éxito antes de rodar una sola escena

En televisión tradicional, una nueva serie tiene entre un 30% y un 35% de probabilidades de éxito. En Netflix, esa cifra sube al 70%. La diferencia no está solo en el presupuesto o el talento creativo: está en que Netflix no apuesta por la intuición de un ejecutivo, sino por la certeza matemática que emerge del análisis masivo de datos.

El caso más citado, y con razón, es el de House of Cards. Antes de invertir los 100 millones de dólares que costó la producción, antes de rodar una sola escena, Netflix ya sabía que triunfaría. Su Big Data había revelado tres segmentos de audiencia que se solapaban significativamente: usuarios que habían visto entera la serie británica original en la que se basaba, usuarios que seguían activamente la filmografía de Kevin Spacey, y usuarios fieles a los proyectos del director David Fincher. La intersección de esos tres grupos formaba una masa crítica suficiente para garantizar el éxito. No era intuición. Era aritmética aplicada al comportamiento cultural.

El modelo se ha replicado desde entonces en decenas de producciones. Stranger Things fue diseñada para capturar la intersección entre consumidores de terror, nostalgia ochentera y ciencia ficción juvenil que los datos revelaban como un segmento desatendido. La expansión internacional de Netflix se ha basado en identificar qué mercados locales tienen audiencias con apetito por narrativas que ninguna productora local estaba satisfaciendo. El arte del entretenimiento no ha desaparecido, pero ahora convive —y en muchos casos queda subordinado— a la ciencia de los datos.

¿Cómo utiliza Netflix el Big Data para segmentar y fidelizar a sus usuarios?

La segmentación en Netflix no funciona como la segmentación tradicional, que agrupa personas por demografía —edad, género, ingresos, ubicación—. Netflix trabaja con lo que internamente llaman clusters de gusto: grupos dinámicos de usuarios que comparten patrones de comportamiento, independientemente de quiénes sean como personas. Estos clusters no son fijos. Cambian, se fusionan, se dividen y evolucionan conforme evolucionan los hábitos del usuario.

La fidelización funciona principalmente a través de lo que podríamos llamar el problema de las primeras semanas. Los datos internos revelan que si un nuevo suscriptor no encuentra algo que le enganche rápido, la probabilidad de que cancele se dispara. Por eso el algoritmo no solo trabaja para optimizar la satisfacción a largo plazo, sino para resolver ese problema de engagement temprano con urgencia real. La primera semana de un nuevo usuario es, para el algoritmo, la más crítica.

Y la personalización llega hasta detalles que muchos no perciben. La carátula de Stranger Things que ves tú no es la misma que ve tu vecino. Netflix usa redes neuronales para generar decenas de variantes de cada imagen promocional y muestra la que, según tu perfil, tiene más probabilidad de hacerte clicar. Solo cambiar una portada puede incrementar entre un 20% y un 30% las visualizaciones de un título.

Para House of Cards, se crearon más de diez versiones distintas del tráiler. Los usuarios que consumían series con protagonistas femeninas fuertes veían una versión centrada en los personajes femeninos; los amantes de la intriga política veían otra completamente distinta. Este nivel de hiperpersonalización no es un detalle estético. Es una estrategia de negocio construida encima de millones de experimentos de datos.

¿Qué ver en Netflix si te interesa este mundo?

Si el funcionamiento técnico de la IA y el Big Data te genera curiosidad más allá de lo abstracto, Netflix tiene producciones que abordan estos temas desde ángulos muy distintos.

The Social Dilemma (2020) es probablemente el documento audiovisual más accesible sobre cómo los algoritmos de recomendación moldean el comportamiento humano, narrado por los propios ingenieros que los diseñaron. Coded Bias (2020) explora los sesgos en los sistemas de reconocimiento facial y aprendizaje automático. Y si prefieres la ficción, Black Mirror lleva años anticipando con bastante acierto las consecuencias sociales de estas tecnologías.

Aunque, pensándolo bien, el mejor caso práctico disponible es el propio Netflix. Cada vez que abres la aplicación, estás interactuando con uno de los sistemas de IA más sofisticados del planeta.

La relación entre Big Data e Inteligencia Artificial: por qué son inseparables

Conviene dejarlo claro porque es una fuente de confusión frecuente: Big Data e Inteligencia Artificial no son lo mismo, aunque en la práctica empresarial de hoy sean inseparables.

El Big Data es la capacidad de capturar, almacenar y gestionar volúmenes de datos que superan lo que las herramientas tradicionales pueden manejar, ya sea por su tamaño, su velocidad de generación o su variedad de formatos. La Inteligencia Artificial —y más concretamente el Machine Learning— es el conjunto de técnicas que permiten que un sistema aprenda patrones a partir de esos datos y tome decisiones sin ser programado explícitamente para cada caso.

La relación entre ambos es bidireccional: sin Big Data, los modelos de IA no tienen suficientes datos para aprender con precisión. Sin IA, el Big Data es simplemente un almacén de información inerte del que es imposible extraer valor a escala. En Netflix, los datos de comportamiento de 301 millones de usuarios son el combustible. Los algoritmos son el motor. Ninguno de los dos funciona sin el otro.

La brecha que se está abriendo, y la oportunidad que representa

Un dato para poner las cosas en perspectiva: en España, solo el 31% de las empresas aprovecha el potencial del análisis masivo de datos. Casi siete de cada diez compañías siguen compitiendo en un mercado que se mueve a la velocidad de los datos con herramientas del siglo pasado. Esa brecha no se cierra sola. Y cada año que pasa, la ventaja de quienes dominan estas tecnologías sobre quienes no las dominan se amplía.

La demanda de especialistas en IA, Big Data y Machine Learning crece de forma sostenida en todos los sectores: salud, finanzas, logística, retail, industria, medios de comunicación. El perfil de Data Scientist, Data Engineer o Machine Learning Engineer es hoy uno de los más solicitados y mejor remunerados del mercado laboral tecnológico. No porque sea una moda, sino porque representa una capacidad que las organizaciones necesitan con urgencia y que escasea.

¿Quieres diseñar los algoritmos, no solo usarlos?

Entender cómo funciona Netflix es fascinante. Pero hay una diferencia muy concreta entre consumir esta tecnología y ser capaz de construirla. Entre ser usuario del algoritmo y ser el profesional que lo diseña, lo entrena y lo optimiza.

En Stucom hemos desarrollado el Máster de FP en Inteligencia Artificial y Big Data para quienes quieren estar en el segundo grupo. Es un programa orientado al mercado laboral real, con un enfoque práctico que integra las herramientas que las empresas están usando ahora mismo: Python, TensorFlow, Scikit-learn, Apache Spark, arquitecturas de datos distribuidas, modelos de Machine Learning y Deep Learning, y visualización e inteligencia de negocio aplicada.

No se trata de aprender a hablar de IA. Se trata de aprender a construirla: desde la captura y el procesamiento de datos a escala, hasta el diseño de sistemas de recomendación, predicción y clasificación que generan valor real en entornos empresariales concretos. El mismo tipo de valor que Netflix ha convertido en una ventaja competitiva de 10.000 millones de dólares trimestrales.

La tecnología no espera. Las empresas que necesitan estos perfiles tampoco. Y la brecha entre quienes dominan estas herramientas y quienes no sigue creciendo cada día.

Descubre el programa completo del Máster de FP en IA y Big Data →

Blog