Tipos de Antibióticos: Clasificación, Usos y Cuándo se Recetan
Uso responsable de los antibióticos
Los antibióticos son uno de los grandes avances de la medicina moderna. Gracias a ellos, se han podido controlar infecciones que hace décadas resultaban mortales. Sin embargo, su uso responsable es fundamental para evitar resistencias y garantizar su eficacia.
En STUCOM, los estudiantes de los ciclos formativos del ámbito sanitario aprenden los fundamentos de la farmacología y la correcta administración de medicamentos, comprendiendo la importancia del uso racional de los antibióticos en la práctica clínica.
¿Qué son los antibióticos y cómo funcionan?
Los antibióticos son fármacos diseñados para combatir infecciones causadas por bacterias. Actúan destruyendo las bacterias o impidiendo su reproducción.
No son efectivos frente a virus, hongos o parásitos, por lo que su uso debe limitarse a casos justificados y siempre bajo prescripción médica.
Penicilinas: el antibiótico más común y sus aplicaciones
Descubiertas por Alexander Fleming, las penicilinas son los antibióticos más utilizados. Se emplean en infecciones respiratorias, urinarias o de piel.
Ejemplos comunes incluyen la amoxicilina y la ampicilina. Son bien toleradas, aunque algunas personas presentan alergia a este grupo.
Cefalosporinas: generaciones y usos específicos
Las cefalosporinas están relacionadas con las penicilinas, pero con un espectro más amplio. Existen cinco generaciones, cada una con propiedades distintas.
Se usan en infecciones respiratorias graves, urinarias y quirúrgicas. Un ejemplo es la ceftriaxona, frecuente en hospitales.
Macrólidos: alternativa para alérgicos a la penicilina
Los macrólidos, como la azitromicina o la eritromicina, son eficaces frente a bacterias respiratorias y de transmisión sexual.
Son una excelente opción para personas alérgicas a la penicilina y presentan buena tolerancia digestiva.
Fluoroquinolonas: antibióticos de amplio espectro
Actúan frente a un gran número de bacterias, tanto grampositivas como gramnegativas. Ejemplos: ciprofloxacino o levofloxacino.
Se emplean en infecciones urinarias, respiratorias o digestivas, aunque su uso debe ser controlado por los posibles efectos secundarios a largo plazo.
Tetraciclinas: indicaciones y precauciones
Las tetraciclinas (como la doxiciclina) se utilizan en infecciones cutáneas, respiratorias o por parásitos intracelulares.
No deben administrarse en embarazadas ni en niños, ya que pueden afectar al desarrollo dental y óseo.
Aminoglucósidos: uso hospitalario y cuidados especiales
Son antibióticos potentes, como la gentamicina o la amikacina, utilizados en hospitales para infecciones graves.
Requieren control médico estricto, ya que pueden producir efectos secundarios en riñones y oído si no se dosifican correctamente.
Resistencia bacteriana: un problema creciente
El uso excesivo e inadecuado de antibióticos ha provocado la aparición de bacterias resistentes, lo que representa un grave desafío para la salud pública mundial.
En la formación sanitaria de STUCOM, se enfatiza la importancia de la educación en el uso responsable y el seguimiento de los protocolos clínicos.
Por qué no debes automedicarte con antibióticos
Tomar antibióticos sin control médico puede ocultar síntomas, empeorar infecciones o generar resistencia bacteriana.
Solo un profesional sanitario puede determinar el tratamiento adecuado, la dosis y la duración del mismo.
En conclusión los antibióticos son una herramienta esencial en medicina, pero su uso indebido puede tener consecuencias graves.
En STUCOM, formamos a futuros profesionales sanitarios con una visión ética, responsable y científica del uso de medicamentos, fomentando una práctica clínica segura y basada en la evidencia.